La inutilidad de mi boca
Comunicación, la quintaesencia.
Las palabras se vuelven necias.
¿Porqué tengo miedo a usar las palabras que me describen?
Las tradiciones se guardaron de boca a boca, y luego en papel, y luego en dispositivos magnéticos.
Los milagros, fuera de moda, se nos quedaron en un lenguaje arcaico, o quizá las palabras modernas no sepan describirlos.
Jóvenes contra viejos, la brecha generacional. Esta escrito que Moisés bajo del Sinaí. Moroni resucitado y vuelto ángel el sábado 21 de septiembre de 1823 visito a Joseph Smith.
¿Porqué tengo miedo de utilizar la palabra deseo?
El instinto a golpear mi pecho con mi mano derecha, y luego con la mano izquierda, ininterrumpidamente hasta que mis manos dejen de ser manos y mi pecho deje ser pecho. La necesidad de los arrumacos.
Cuando un deseo se convierte en una ilusión se pierde el sentido común. Quizá por eso tenga miedo, o mi tendencia a huir al mínimo indicio de rechazo es la culpable.
Cavernoso evoca a falos. Cavernoso me evoca a mi catacumba.
Los deseos urgentes de sentir con mis labios las palabras que se escapan de mi laringe.
¿Cómo describir el flirteo de un iris palpitante? ¿Y el gusto de un gusano de maguey?
¡A callar!
Las sílabas se amontonan y el orden no es importante.
Seo que mis tos em dez can ro de llas tus vien blan di.
¡A gritar!
¡Deseo! ¡Deseo! ¡Deseo!
Si tan solo mi boca supiera cantar, o besar.
