Copalli
galante olfatoso en sol sostenido,
con tus provocantes alrededores, y tu sola cercanía.
-si, ¡tú!
-¿solo yo?
-si, ¡tú!
transgruyente sinabio,
solalbo granate y bibemol.
procúrame sagrado siempre,
bendito olor a solo tú,
cinq imprudente,
fieramente salvaje
totuda, titoda, tatuda,
datoda, ditada, dime tú.
-si, ¡tú!
-¿solo yo?
-di, ¡tú!
ditume, y tu dime siempre,
siempre tu.
atrás están las cortinas y su polvo
-¡polvosas!
gris, a secas, solo, sequedad sola sin humedad,
desolándose en los desiertos de silencio,
con sus tormentas de vacío, y el sol quemando,
agujerando los espíritus,
y tu fe tifeda ditiformando la piel en un liquido viscoso, que solidifica a temperatura ambiente como el concreto.
atrás las leyendas, la llorona,
los sacrificios, el olor a la misma tierra.
pizcas, huellitas de hombres pequeñitos dejadas en los recuerdos,
flotando, bailando con la brisa mínima,
nublando el panorama,
un huracán a las nubes, despegar y esperar a caer.

Rata… me acaba de pegar tu texto como viento rampante y vertiginoso al doblar la esquina donde se alza un poderoso rascacielos. Impavido, locuaz, penetrante, horroroso, siempre kamikaze, todo excluyente para tirarse de boca al vacio. Gris, silenciosa, dura, como concreto, no sabes como la extrano, y eso que no me trataba tan bien. Te grito a ti recurda putrefacta, aleja tu edor ya de mis narices, deja ya de apestar mi presente, desimpregnate de la gaza que cubre mi memoria, deslinda tus hilos de los zurcos en mi cerebro, deja ya que tu olor se mezcle con el aire, que vuele lejos sobre una escoba, que te dibuje con berrugas y sombreros puntiagudos… Seras acaso tu y no la otra la que aparezca al final del libro, al dar la vuelta de aquella casucha lejana en la campina. Seras tu y todas, y sere yo y todos. Siempre habra una, la mas exotica, la mas creativa, la mas retadora, la mas osada, la mas intensa, la mas impulsiva, la mas original, siempre habra otra, y cuando dejen de salir por debajo de las piedras se haran por generacion espontanea, en el aire, en los charcos del parque, en las notas de Glosoli, el los libros de paz, en las cortinas de cristal, en el polvo de la mesa del cafe, en la lagna de todas las mananas. Deja ya de roer, deja ya de carcomer mis adentros, de hacer chillar mis entranas, de desgarrar mi pared estomacal, de tratarme como pelele y lanzarme panza parriba por los huracanes. Alejate ya, vete ya, estate quieta lejos de aqui, lejos como en Mexico lejos, como en Hermosillo lejos, como en Londres lejos, como en la cocina lejos, como en los suenos lejos, como en mis ojos lejos. . . RAAAAAAAAAATAAAAAAAAA!!!!
Comment by Oscesno — 21 October of 2006 @ 1:18 am
Turulo ojewo.
Holaba reteroja,
pojecacha u lo vokaro.
Espijo, volace mo at kenaba.
Ceuji, en el ventanal.
Comment by Gustavo Muñoz — 17 November of 2006 @ 2:41 am
Ahí va algo que leí en algún lado: Los ogros son tan frágiles como cortinas de cristal. Un saludo!
Comment by dj — 1 August of 2007 @ 6:32 am