Granito
La veia a lo lejos, sumida en reflexiones, admirando un horizonte rojo, amarillo y azul, el risco en el que estaba parada, desaparecia, poco a poco, dando paso al mar, esperaba, deseaba ser roca, su cometido llegaría cuando cangrejos subieran por su espalda, y fuera morada de mejillones, almejas y otros moluscos. Espera solo un poco más, llegaré a ver tu afasia rocosa, y cincel en mano esculpiré tu corazón, y cuando venga la mañana con los primeros rayos de sol, despertaras y huiras del atolón.
