Granito

30 January of 2006

La veia a lo lejos, sumida en reflexiones, admirando un horizonte rojo, amarillo y azul, el risco en el que estaba parada, desaparecia, poco a poco, dando paso al mar, esperaba, deseaba ser roca, su cometido llegaría cuando cangrejos subieran por su espalda, y fuera morada de mejillones, almejas y otros moluscos. Espera solo un poco más, llegaré a ver tu afasia rocosa, y cincel en mano esculpiré tu corazón, y cuando venga la mañana con los primeros rayos de sol, despertaras y huiras del atolón.

Respuesta a Respuesta a lenguas

Te reconocí, caricia infante, suave roce de mano con muslo, de muslo con mano, te conozco desde aquí, y desde allá, te olí desde que estabas en su vientre, estertor de deseo, mariposa de recuerdo, y sí, ahora, adulta, te deseo aún más, sigues siendo lujuria, adicción, pero sobre todo, sigues siendo tú.

Siempre tú


Maldita constante: todo es perecedero,
de no ser por esto, hoy te juraría amor eterno,
en cambio, prometo amarte los próximos tres segundos,
los cuales pasaron prestos, y aún te sigo amando,
ahora te juro los próximos cinco,
durante los cuales eres razón de mí existir,
ahora me aventuraré, juro amarte hasta que acabe este minuto,
estas en cada rincón de mí, cierro los ojos, te veo,
te deseo como nadie ha deseado a alguien,
te recitaré los siete poemas que Fausto regaló,
¿qué te parece nuestro minuto de amor?
¿es suficiente?, ¡no lo es!,
entonces venderé mi alma al mismisimo diablo,
solo para jurarte un segundo más de amor.