Una tarde de melancolía
Si algun dia desearas hacer algo por mí, no olvides trasmutar en Erato, regalarme un Azan y tratame como si fuera Arcas.
Te grito en veinte idiomas, tres dialectos y una lengua muerta uno de mis silencios, el cual escuchas como saludo cortés, platica mundana y despedida.
Te brindo ocho coplas, murmuradas cariñosamente al oido, para decirte que hoy, mi alma turulata se desmorona. Soy migaja, soy arena, pero no has de sentirte triste, pues la migaja es pan, y la arena es playa y mar, soy todo y nada, no me iré, y me iré.
Los dias se agolpan, se arremolinan, se vomitan, y yo, en la vorágine del tiempo, sin brújula, ni astrolabio, me pierdo en un segundo.
Quiero ser estoque, blandirme orgulloso antes de hundirme profundo en tí. Sentir tu carne palpitante rindiendose. Estocada de oreja, dos orejas, de rabo. Deseo herirte de muerte, arrodillarte y cuando esperes el descabello, tomarte entre mis brazos, arrebatar una ultima pulsación y dejarte ir, sin más, sin mí.

¡Ay nostaliga! Rendida ante los recuerdos creídos olvidados, ante los olores, las pestañas, las muecas, los guiños, las caricias, las lágrimas, los olvidos no recordados. ¡Acúrrucame en tu rebozo y pégame a tu seno, dame de beber de tu leche, nútreme de melancolía, inúndame de tristesa añeja, arrancame el alma sin llevartela toda, quedate conmigo, un rato, un ratitio, un ratititito nada más! No, no te vayas ¿A dónde vas? Te recordaré, estarás conmigo siempre, tu ausencia me faltará en los espacios que sirven para definirme, estarás presente por la eternidad en las extensiones de tu espíritu dónde no puede entrar el mío. No puedo hablarte, ya no hablo lo que tu hablas, no te endiendo ni tu a mi: ni nosotros. Esa voz no es la tuya, esa voz no es la que escucho en mi cuando te hablo, no eres tu, ajena, aléjate, déjame estar aqui contigo, en mi. No hables, calla, dame tu silencio, quédate así, quietecita, sin decir palabra, así, yo pondré el guión, los olores, los sabores, las caricias, las pestañas, las lágrimas, el sol a las tres de la tarde en tu ventana, las canciones de antes, las nuestras, no quiero las tuyas ni las mías. Calla un momento, calla para siempre, quédate intácta, así, eres mi recuerda, mi recuerdo en femenino y singular, mi recuerda, mi recuerda, mi recuerda… sólo en el silencio.
Comment by Juan Pablo Osornio — 28 January of 2006 @ 6:33 am