Comunicación, la quintaesencia.
Las palabras se vuelven necias.
¿Porqué tengo miedo a usar las palabras que me describen?
Las tradiciones se guardaron de boca a boca, y luego en papel, y luego en dispositivos magnéticos.
Los milagros, fuera de moda, se nos quedaron en un lenguaje arcaico, o quizá las palabras modernas no sepan describirlos.
Jóvenes contra viejos, la brecha generacional. Esta escrito que Moisés bajo del Sinaí. Moroni resucitado y vuelto ángel el sábado 21 de septiembre de 1823 visito a Joseph Smith.
¿Porqué tengo miedo de utilizar la palabra deseo?
El instinto a golpear mi pecho con mi mano derecha, y luego con la mano izquierda, ininterrumpidamente hasta que mis manos dejen de ser manos y mi pecho deje ser pecho. La necesidad de los arrumacos.
Cuando un deseo se convierte en una ilusión se pierde el sentido común. Quizá por eso tenga miedo, o mi tendencia a huir al mínimo indicio de rechazo es la culpable.
Cavernoso evoca a falos. Cavernoso me evoca a mi catacumba.
Los deseos urgentes de sentir con mis labios las palabras que se escapan de mi laringe.
¿Cómo describir el flirteo de un iris palpitante? ¿Y el gusto de un gusano de maguey?
¡A callar!
Las sílabas se amontonan y el orden no es importante.
Seo que mis tos em dez can ro de llas tus vien blan di.
¡A gritar!
¡Deseo! ¡Deseo! ¡Deseo!
Si tan solo mi boca supiera cantar, o besar.
Llevo semanas sin poder dormir bien, el maldito insomnio. Paso la mayor parte de la noche en fase alfa y una vez que entro en las fases de sueño profundo, salgo, debido a que sufro de jimmy leg, y ahora, sumado a esto cada vez que pasa un camión por la avenida que esta a unos metros de mi casa, la alarma de un coche empieza a sonar, creo que la pasada noche sonó 40 veces, o al menos así me pareció a mi.
¡Que ganas de salir a las tres de la mañana a activar la alarma de mi coche, justo después de que se callara la chingada alarma hipersensible, y así consecutivamente hasta que el imbecil dueño de ese coche entienda que tiene que bajar la sensibilidad de su puta alarma!
Hola nuevo milenio, estamos en la tierra, en Gaia.
Bienvenidos ciudadanos postmodernos, los nuevos años traen endosimbiosis seriales, neo darwinistas, la biodiversidad, PETA y las otras religiones, los acrónimos y todas las demás técnicas para hacer la comunicación mas rápida y eficaz. La comunicación.
Hola nueva mañana, vibro desde adentro y te saludo.
Se escucha a lo lejos cantando su nombre, un loco extraviado corriendo en la lluvia. Las risas cercanas anuncian el camino del loco con los andrajos mojados. Anduvo de arriba a abajo durante dos horas, y de izquierda a derecha por otras dos. La portadora del nombre nadie la había escuchado nombrar, el loco mojado titiritaba de frío. El de los harapos roídos al paso de la quinta hora, soltó una carcajada. Salió.
Cantando su canción. Tarareando su nombre salió a la carretera, camino sin descansar, ni virar durante cinco horas. Al ver el atardecer soltó una carcajada.
El otro día lo vi salir al despuntar el sol, se reía a carcajadas.
Nunca regresó.
Saber que al final del día te encontraras en casa, donde sea que esa estuviese.
Las tinieblas se diseminan, el satán esta entre nosotros, todos lo dejamos entrar.
Me he de confesar harto de ser satanizado por mis instintos, en cada vesícula de mi cuerpo no veo un solo rasgo dejado por azar, una mutación más, una buena mutación. Nací con pecado, moriré en pecado.
Quiero amanecer en una ciudad en la que recuerde que el cielo tiene estrellas.
Me despido de la melancolía de tu recuerdo, tirándote a un costado del camino… y los cielos de fuego se apagaron, y los lagos quedaron atrás, y tú… recuerdo.
La salida sigue pareciendo lejos, o yo estoy completamente perdido, en cualquier caso, la mejor opcion sigue siendo caminar, no me sirve más esta tierra, caminar hasta encontrar la salida.
Un buen samaritano se ofrecio a llevarme, al parecer estaba completamente perdido, caminaba en direccion contraria (hacia la entrada, aunque fuera lo mismo).
La señorita Valkiria, reina de hadas, dispuso su mirada sobre su siguiente bocadillo, y de un bocado se lo comió, y luego miro hacía el otro lado.
El mounstro come-galletas, ron damón.
El toldo terso de un automóvil, el suave roce de unos pantalones entallados, dos ojos cerrados proyectando caras clásicas de películas de los cincuenta. Manos trepidatorias y corazones oscilatorios. Recuerdos, simples recuerdos.
Hadas, brujas, halcones, ninfas del éter, y demás criaturas sobrenaturales, tenemos que extremar la vigilancia, existe entre nosotros un prestidigitador, ladrón de plumas, vampiro de todos los olores (se imaginan que sería de Jean-Baptiste Grenouille), y lo peor, libélula en sus ratos libres.
Las cosas marchaban normalmente: un suave toque en el pulgar al pasarle la sal, los obvios intercambios de miradas entre cada bocado, el énfasis de cada movimiento, cada gesto discretamente orientado, pronto acabaría, la palabras mágica sería pronunciada… hola.
La domadora de serpientes mantenía la situación a la distancia justa, la regla de las dos lenguas bífidas, soliloquios coordinados por la correcta intervención de cada maestro de ceremonia. Las nubes se fueron ennegreciendo, tornando el ambiente de avernozo a polar, kilómetros de hielo glaciar alrededor del caldero, los conjuros, la comunión de los hechiceros, entregados por completo a la agorería, dos chamanes compartiendo antiguos secretos conferidos, cual tesoros, de voz en voz.
Recién empezaron las baladas románticas, el encanto de la media-luna acabó, el instante de comunión termino rapaz, como comenzó, todo lo demás fue tremendamente más sencillo, la noche modelo, caricias casuales, risas estridentes, silencio, mucho silencio, música a todo volumen, regresar, tirar un cigarrillo a setenta kilómetros por hora, un beso sincero de mejilla, un necesitado apretón a tu hombro, dos ojos cerrados y un merecido descanso. Y seguir.
Un fauno sigue suelto, Sileno ha bebido cuatrocientos litros de espíritu de ajenjo, y esta derrochando sabiduría en el centro de la ciudad, los arcángeles luchan en las colinas de Urantia, los gnomos corren desorientados, chocando, crean una montaña de la altura de Gerd, y tú, montada en tu motocicleta, deletreando con humo de llanta, la caligrafía es un poco confusa, pero creo leer un guiño, su ojo derecho claramente se escondió tras el parpado. Un recuerdo más al bolsillo, una tarde más tratando de distinguir la humedad de la lluvia de tu lengua, otra historia que guardar con candados, cerrojos, cadenas, leones, pirámides, y confiar en la buenaventura que le puede otorgar rociar, a toda la estructura, un poco de esa lluvia que distinguí en tu boca.
Los guiños, los guiños, los guiños, desde ahí comenzó todo, de ahí, las sonrisas, y los gritos clamando una revolución por nuestro territorio, a todo volumen, a toda velocidad, a todo placer, demandando con un megáfono, exigiendo la guerra, y eso es lo pactamos, los gitanos se van a la guerra, los alaridos de los gitanos, los aullidos de los gitanos, de pronto todos fueron gitanos, gitanos delirantes por tomar lo que les pertenece, pereciendo, todos, a los peligros del camino, un salmón más dispuesto a fecundar los óvulos de un salmón hembra ha caído, los gritos se fueron, los gitanos pasaron sin dejar historia, una batalla más, la guerra efectuada en ese lugar hace unos instantes no será inmortalizada en una epopeya.
La obvia reacción ante una catástrofe de tal calibre, era un fuerte deseo de ser libélula, y volar, volar hasta la salida, lamentablemente la lluvia que distinguí de tu boca mojaba mis alas al transmutar impidiéndome volar, un guiño más, una sonrisa más, un reclamo más, veintidós megáfonos, un pétalo, un recuerdo más, son suficientes para hacer malabares con ellos. Tantos despertares, la sensación de vivacidad que te produce limpiar de tu rostro recién despierto la saliva de otro ser, tomar su mano y volar, agitar las alas, mojadas por la lluvia que distinguí en tu boca, tan fuerte, que casi se desprendan, y en justo momento, secas, por centrifugación, den el empuje necesario para salir disparado al cielo, contigo como polizonte. O al revés, la simple sensación de tomar tu hombro. Historias, uno de tantos embrollos, fantasías, islotes en pantanos, imágenes en technicolor.
Puedo desabotonarme los pantalones como lo haría mi Homero Simpson. Donde sea que vaya, ya se valió…
Mientras tanto a la camitaaa…
Pero que viva un poco más el amor.
(La Casa Azul)
Señores del jurado, el domingo ha sido un día malo, desde el inicio de los tiempos, hasta ese mismo día se escogió para descansar, los domingos son los días de introspección, del culto a los enigmas, el domingo demostrara ser culpable de afectarme, este domingo me agredió brutalmente, y eso no puede quedar sin castigo. Busco justicia y por eso acudo a esta corte.
(Nota extraída de uno de tantos relatos inconclusos)
Hobofobia.
Siempre que me encuentro un mendigo, me viene a la mente lo mismo.
¿Qué se necesita hacer para ser un mendigo?
No es fácil, y es fácil.
Me intrigan las prostitutas, los caifanes, los millonarios, los billonarios, los cirqueros, y en general, todos los oficios lejanos a mí, soy un ciudadano común, demasiado común, y dentro de mi papel como un civil-mimetizado, vislumbro el camino a muchos oficios, pero algunos me desconciertan, y mucho, dentro de esa categoría, el de mendigo es uno de los que me fascinan. Quizá nunca me prostituya, pero se que sería bastante capaz de aceptar un soborno por mis caricias, siempre que sea bajo mis términos, escenario poco probable cuando una persona decide vivir de su piel, quizá nunca me prostituiré.
Cada oficio sirve a uno de tantos dioses que existen en el firmamento, los dioses avariciosos de sus pecados y dadivosos de sus placeres, ofrendados en la rutina, imperceptibles, inocuos, recolectores de ofrendas diarias y cuantiosas, a esos dioses es a quienes se le ofrenda la caza, la supervivencia, a las almas del libre albedrío.
(Nota extraída de otro de tratado inconcluso)
El camino del mendigo es forjado con lagrimas, o con desgano, o a desgajo, o a quemarropa, no logro entender que no provenga del desazón. Dolor. ¿Cuántas dosis de impotencia se necesitan para entender esa conciencia?
No lo entiendo, huyen, descansan, flotan, esperan, los veo, pero miro que son cuánticos, cuando los observo ya están en los confines del universo, conjurando ritualmente al dios de su oficio.
Brujas del mundo lamento no haber tenido el tiempo para escribirles el mero día en que salen a volar bajo en sus escobas, espero que no me conviertan en sapo, o en ratón.
Espero que hayan renovado los ánimos y sigan encontrando murciélagos de alta calidad para hacer pócimas potentísimas, solo les recuerdo que dejen a las hadas en paz, pues en un abandonado bosque, existe un viejo hechicero, conjurador de Ursus, empecinado en transmutarlas a su raza.
galante olfatoso en sol sostenido,
con tus provocantes alrededores, y tu sola cercanía.
-si, ¡tú!
-¿solo yo?
-si, ¡tú!
transgruyente sinabio,
solalbo granate y bibemol.
procúrame sagrado siempre,
bendito olor a solo tú,
cinq imprudente,
fieramente salvaje
totuda, titoda, tatuda,
datoda, ditada, dime tú.
-si, ¡tú!
-¿solo yo?
-di, ¡tú!
ditume, y tu dime siempre,
siempre tu.
atrás están las cortinas y su polvo
-¡polvosas!
gris, a secas, solo, sequedad sola sin humedad,
desolándose en los desiertos de silencio,
con sus tormentas de vacío, y el sol quemando,
agujerando los espíritus,
y tu fe tifeda ditiformando la piel en un liquido viscoso, que solidifica a temperatura ambiente como el concreto.
atrás las leyendas, la llorona,
los sacrificios, el olor a la misma tierra.
pizcas, huellitas de hombres pequeñitos dejadas en los recuerdos,
flotando, bailando con la brisa mínima,
nublando el panorama,
un huracán a las nubes, despegar y esperar a caer.







